Una vez más me levanto con sus palabras en mi mente. Todo parece cierto, pero es un sueño más, un sueño que cuesta separar de la fantasía-realidad. Me quedo mirando el techo, agarro el mp5 y subo el volumen. "¿Te dan amor o qué? Me grita Mollo. Yo diría que recibo "o qué", vamos, esto no está bien. ¿Nunca le gritaron a alguien en la cara que estaba todo dado vuelta y aun así no solucionó nada? Nada de nada. Bueno, yo no lo hice una, sino incontables veces. Por telefono, por msn, en persona, por carta. Y sigo durmiendome con los ojos mojados, pero es decisión mía eh, ya lo sé. No pienso, no quiero separarme de él. Sigo teniendo la ilusión de que me ame, de que me ame aunque sea la mitad de lo que yo lo amo. Hace tanto que no lo veo, extraño sus besos, sus caricias, sus miradas. Cuando amas a alguien hasta obsesionarte no escuchas las advertencias de tus amigos (y mucho menos las que vos mismo te das).
Yo sabía todo, pero igual me tire el lance. Quién te dice que puedo llegar a despertar amor en su cabeza, en su corazón, o en donde ese conjunto de acciones frías pueda llegar a enamorarse. Nadie me dice, yo me lo imaginé solita. Es que es más lindo lo que soñas que lo que tenes. Siempre es así, pero la remo. No, todavía no tengo ganas de desprenderme de mi dulce condena jaja. Tengo mucho más que probar, o al menos intentar. Llamemoslo capricho, obsesión, o como quieran. Pero me mantiene entretenida. Jugar, perder y volver a comenzar el juego hasta que de nuevo él me golpee en la cara con un nuevo GAME OVER.
boca sucia, pequeña hechicera, una pendeja que hace de vieja