Generalmente los más fantásticos escritores, a los que más admiramos y respetamos son los mayores embaucadores de las historia.
La literatura no comenzo cuando un hombre del neanderthal corría gritando ¡viene el lobo, viene el lobo! mientras el lobo le mordía los talones. La literatura comenzó el día en que un hombre del neanderthal corría gritando ¡Viene el lobo, viene el lobo! mientras nadie lo estaba persiguiendo...
boca sucia, pequeña hechicera, una pendeja que hace de vieja