Las cosas mejoraron, si, en un cierto punto. Casi todo está aunque sea un poco mejor (por supuesto que hay cosas que ni el dios Tiempo puede emparchar).
¡Qué lejos estoy Bob! ¡Qué lejos estoy de donde estaba cuando te conocí! ¿No es realmente increíble lo que puede llegar a cambiar tu cabeza? Vos más que nadie sabes a lo que me refiero.
Encontré un mapa. Está algo... confuso.
Lo encontré hace algo de dos semanas en el muelle abandonado. Había un olor nauseabundo de meo de gato (y de gente por supuesto), y más forros usados que en un telo de Palermo. Estaba oscuro, oscuro. Ni la luna, ni siquiera una puta estrella había esa noche. Para que mentirte a vos, que todo lo sabes, me asusté mucho. Temía perderme en ese suburbio parecido a baño de subte, y no poder salir nunca más. Empezé a correr, y a llorar al grito de boludeces tipo: "¿Por qué carajo me pasó esto a mí?" o "¡Estoy cansada de todos, se pueden ir bien a la re concha de la lora!"
Me senté entre toda esa basura, me acosté sobre un par de jeringas con colores divertidos y lloré. Lloré y lloré. Lloré tanto que pensé que ya no me iban a quedar lágrimas para el resto de mi majestuosa existencia. Y así como estaba, media en bolas, llena de mocos y llorando me quedé dormida.
No sé si dormí horas, días (o más bien meses). Pero me despertó el agua. Un agua algo turbia pero aún así se podía nadar sin asco. Me lavé la cara, y ahí, mientras estiraba un poco las piernas encontré un mapa. Estaba adentro de una botella de Frizze de durazno y traía una carta con mi nombre. Te la transcribo a continuación:
"Bebé, ya corriste mucho. Enguajate la cara, cambiate la ropa y ponete corrector en esas ojeras. Estuve tratando de localizarte, pero al parecer no tenes GPS. Mirá que sos boluda eh, ni el celular te llevaste. Estamos acá, en una joda. Se re puso, hay escabio, buena música. Y la rubia que está allá se entrega al toque. Venite, sé felíz de vuelta. Te hice un mapa. Pero no soy bueno haciendo mapas, así que vas a tener que tenerme paciencia. Para entenderlo, tenés que tener ciertos cuidados. Y un requisito esencial, fundamental: No proyectes, es todo lo que es, está todo donde está y bebé, por favor, no jodas más con los dobles sentidos.
Ché, cuidate que quiero que me cantes de nuevo esas canciones de tu banda del siglo pasado."
¿Leíste bien Bob? ¿Leíste? ¡Qué no proyecte me pide! La puta madre que nos parío. ¿Cómo hago para no proyectar? Encima el mapa tiene la letra toda desprolija, y unos errores de ortografía que me ponen más que histérica. Fue tan directo. "Andá a la piedra de la derecha", dice. Y yo nosé cuál de todas las derechas, ni si le dice piedra a esa cosa negra que está al lado de la otra cosa negra. Porque eso duro no es. ¿Y si es todo una farsa? ¿Y si es Napoleón que quiere invadirme España de nuevo? ¡No!, ¡Yo no puedo permitirselo!
Como verás, estoy mejor. Vestida, comida, y en encontré este buzón para mandarte la carta. Pero no estoy tan, tan mejor. Porque si bien salí del baño del subte, ahora tengo que encontrar la estación y subirme. Y sacar el boleto. Y, y, y... una Coca, porque tengo sed.
Estoy media estancada, y no sé para que lado tirar Bob. Pero estoy mejor.
Espero tus consejos. Y que me dejes delirarla, porque así yo no puedo más. Me conoces, ya.
Te bancá en todas,
Marie.
pd: Tirá una coca pá las pibas, si podés. Y poné la música al máximo, a ver si llego a oírla de acá.