boca sucia, pequeña hechicera, una pendeja que hace de vieja

20.9.08

Dulzura no tan angelical.

Jamás vez creí que el placer y la dulzura podían convivir dentro de un mismo sentimiento. Jamás. Son como el agua y el aceite, eso significan en mí. El placer, una palabra prohibida en mi vocabulario y la dulzura, pero no muy empalagoza. Es decir, si lo consigo todo tan fácil no me emocionaría. Si te arranco un te amo porque sí, ya conseguí acercarme (aunque sea medio milimetro) al Cielo. Pero esos sentimientos totalmente profundos y desinteresados no, no los habría conocido si no es al lado tuyo. Porque descubrí que detras de una caricia puede no haber algun otro fin oculto. Un abrazo, un beso. Y si en cinco minutos pasamos de una escena triple equis, a el más inocente beso de una película infantil, es porque somos vos y yo. Y no hay más que acotar. Nada que replantearse, no. Y si los demás opinaran, no me dejarían en paz. Sí, da miedo, tengo miedo. Pero voy afianzandome cada vez más, voy manteniendo más el equilibrio en esta cuerda que de a poco va dejando de ser floja. Y más si vos me lo pedís. Porque puede ser que sea todo demasiado obvio para que mi mente se engañe, o que yo sea demasiado desconfiada mirando tu historial. Pero algo me dice que lo que siento no miente. Que puedo mirarte a los ojos y saber que tus sentimientos son parecidos a los míos, hasta quizá iguales. Puede ser que seas el mejor de los ilucionistas, que me estes vendiendo el infierno como paraíso y que solo por el hecho de estar a tu lado lo acepte con mi mejor cara de feliz cumpleaños. Ya sé, ya sé, tenemos que hablar seriamente de eso, pero todavía no, no es una necesidad. Hoy me conformo con ir de la mano y acariciarte el pelo, creer que puedo ser la dueña de tus besos, y que me vas a esperar a que este segura de mi misma. Lo vamos a investigar juntos. Porque si hay palabra que me gusta con vos es esa, juntos. Y si mi placer es tu dulzura, bienvenido a mis más intimos placeres majestad.