boca sucia, pequeña hechicera, una pendeja que hace de vieja

11.10.08

Nunca confíes en una reina sin súbditos.

Un día tranquilo, de abril o marzo. El sol esta fuerte, pero no molesta, la paz reina. En la mayoría no hay rastros de desesperación, sólo algunos sollozos. Y silencio, silencio sobre que tan incierto va a ser ahora. La aves estan calmas, no tendría porqué ser un día en especial. Nunca me pareció que la lluvia sea adecuada para un final.
Flores, flores blancas. Todas blancas. Tiene que ser el funeral de una reina, siempre lo fui y asi me tienen que rocordar. Ni llanto, ni sonrisa, es un momento más. Y va a ver quíenes exclamen " Que mujer, toda una vida". Y va a ver quien diga, "al fin". Pero valoro más a quienes solo suspiraran mirando el Cielo acordandosé de los lindos momentos. Porque nunca nos vamos, siempre dejamos algo. Una hija, una carta, un perfume, un momento, una canción, una sonrisa, un calzoncillo. Algo de evidencia, de que sí estuvimos entre la gente tratando de sobrevivir. De que quisimos estar, pero nadie puede luchar tanto.
Corto, no muy emotivo, con perfume a rosa (rosa blanca, por supuesto). Una carta escrita en tinta roja con una mancha. Una sola. Una lágrima que corrío las desprolijas letras de una mano nerviosa con poco pulso. Una sóla ¿Para qué más? . Lo necesario. Y voy a saber que, como toda reina, gané y tuve mi digno final. Porque no se puede escapar siempre, porque en algún momento hay que entregarse. Y no hace falta extrañar. Extrañar lastima, hace mal. Desespera. Y es lindo saber que no hay vuelta atrás. Siempre supero los límites, nada me parece imposible. Doy todo. Muy bien, ahi tenes tu limite. No eras omnipotente, no era omnipotente. Algo va a quedar adentro tuyo, pero gané, gané la batalla. Hice que el rey se convierta en esclavo. Que el dios se arrodille. Cambié los roles. Y no voy a permitir ser una carga, es sólo un rato nomás vos ya sabes comprender. Y me entrego a la lluvia. Porque lo más hermoso es una sonrisa en el medio de un llanto. ¿Del uno al diez? Mil. No niego que perdí, pero no esta muerto quien pelea. Y yo voy a seguir peleando hasta ese día. Siempre voy a arrancarte una cicatriz para luego besarla y pedirte perdón. Eso le pone misterio, lo hace dependiente, hace que te creas que sos mi todo. Mi todo, es mío. Por lo tanto, soy yo. Pero por favor, mantenelo en secreto, a nadie le gustaría enterarse de que el lobo es una oveja disfrazada.
Pero para ese día falta, falta cumplir mis deseos y agredecerle a las estrellas. Falta recluir más almas. Faltan más espejismos, más lágrimas, más euforias, más libertad (amén querida señora, siempre le seré fiel madamme Libertad). Falta no rendirme nunca, gritar siempre. Pelear aunque ya no tenga medios para hacerlo. Nunca voy a parar de soñar. No le tengo miedo a nada, soy mi propia luz. Me tengo confianza, fé, esperanza. En mí si confío, sé que jamás podría tracionarme. A los demás nosé (ni me importa), pero yo soy perfecta para mí. Soy la pieza que me falta. Soy mi más preciado tesoro. Yo no me voy a dejar nunca, yo siempre voy a estar conmigo, por eso me amo. Por eso cuando vuele sin preocupaciones voy a seguir estando. Porque soy la dueña de mis sensaciones, momentos, recuerdos. Me pertenecen y les pertenezco. Son míos.
Y va a estar ahí, con media sonrisa, con una lágrima simulada, con un grito fingido, dormida. Dormida esperando el funeral, mi funeral, tan hermoso como el de una reina. No me voy a quedar con mi nombre escrito en la pared, no.